El papa León XIV celebró este jueves una Misa solemne en honor a la Virgen de Guadalupe, desde el Vaticano, en la que llamó a los fieles a suplicar por la paz, la unidad entre los pueblos y por gobiernos que estén verdaderamente al servicio de la gente, en un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones políticas y crisis humanitarias.
Durante su homilía, el sumo pontífice pidió encomendar a la Virgen “las heridas abiertas del mundo”, al tiempo que subrayó la necesidad de que los líderes actúen con responsabilidad, justicia y vocación de servicio, especialmente frente a los escenarios de violencia y polarización que persisten en distintas regiones del planeta.
La celebración coincidió con la gran peregrinación guadalupana que se vive en México, donde millones de fieles acuden a la Basílica de Guadalupe para conmemorar a la llamada Morenita del Tepeyac. Desde Roma, León XIV destacó el papel de la Virgen como símbolo de esperanza, consuelo y unidad para los pueblos de América Latina y del mundo.
El pontífice también invitó a los creyentes a no caer en la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y a asumir un compromiso activo por la paz, recordando que la fe debe traducirse en acciones concretas de solidaridad, diálogo y reconciliación.








