El Gobierno de Australia anunció una revisión integral de sus sistemas de inteligencia y seguridad tras el atentado registrado en Sídney que dejó 16 personas muertas, en uno de los episodios de violencia más graves en el país en los últimos años.
El primer ministro Anthony Albanese informó que la evaluación buscará determinar qué falló en los mecanismos de detección y prevención, luego de que se confirmara que al menos uno de los atacantes había sido analizado previamente por las agencias de inteligencia sin que se activaran alertas suficientes para evitar el ataque.
De acuerdo con las autoridades, el atentado ocurrió durante una reunión de la comunidad judía en Bondi Beach, en el marco de las celebraciones de Janucá. Los presuntos responsables fueron un padre y su hijo; uno de ellos murió en el lugar, mientras que el otro permanece hospitalizado bajo custodia policial. Las investigaciones apuntan a una motivación extremista, con posibles vínculos ideológicos con el Estado Islámico, aunque el caso sigue bajo análisis.
Albanese reconoció que existen “preguntas legítimas” sobre la coordinación entre los servicios de inteligencia, la policía federal y las fuerzas estatales, por lo que la revisión se centrará en mejorar el intercambio de información, los sistemas de seguimiento de personas radicalizadas y los protocolos de actuación ante amenazas internas.
Paralelamente, el gobierno australiano analiza endurecer las leyes de control de armas, luego de que se revelara que los atacantes contaban con armamento adquirido de forma legal, lo que ha generado un debate nacional sobre los vacíos en la legislación vigente.
El atentado ha provocado una fuerte condena internacional y reavivado la discusión sobre el aumento del antisemitismo, la radicalización violenta y la seguridad interna en Australia. Las autoridades aseguraron que los resultados de la revisión serán públicos y que se tomarán medidas para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.








