Ciudad de México, 14 de octubre de 2026. El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, propuso establecer un tratado de seguridad para América del Norte, semejante al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que permita fortalecer la cooperación internacional contra el narcotráfico, el tráfico de armas y las organizaciones criminales, mediante compromisos permanentes y con respeto a la soberanía de cada país.
Durante la presentación de su libro Borderlands / Fronteras: Mi lucha por una América unida, realizada en la librería Porrúa de San Ángel, el exdiplomático consideró necesario construir un marco jurídico de largo plazo que incluya intercambio de inteligencia, tecnología, modernización de cruces fronterizos y coordinación entre autoridades federales y estatales.
Salazar sostuvo que la violencia vinculada con los cárteles constituye un problema internacional que no puede ser resuelto únicamente por México. En ese sentido, señaló que Estados Unidos también debe asumir su responsabilidad en el combate al tráfico de armas que llegan a territorio mexicano, así como en las acciones para frenar el tráfico de fentanilo.
El exembajador reconoció los esfuerzos del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, contra las organizaciones criminales, aunque insistió en que la cooperación bilateral debe contar con mecanismos legales que trasciendan los cambios de administración.
Asimismo, cuestionó las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de intervenir militarmente en México y advirtió que la relación entre países vecinos debe sustentarse en el diálogo, la comunicación y el respeto mutuo, en lugar de presiones unilaterales.
En materia económica, Salazar criticó la posibilidad de someter el T-MEC a revisiones anuales, al considerar que esa incertidumbre afecta las decisiones de inversión de las empresas, que requieren condiciones estables para desarrollar proyectos de largo plazo.
Finalmente, planteó que México, Estados Unidos y Canadá deben avanzar hacia una nueva etapa de integración regional basada en cinco ejes: seguridad, comercio, modernización de fronteras, migración y diversidad compartida, con acuerdos que permitan mantener la colaboración independientemente de los cambios políticos en los tres países.





