Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dieron a conocer nuevos hallazgos que confirman la existencia de la que podría ser la ofrenda más grande realizada por Motecuhzoma Ilhuicamina, gobernante de México-Tenochtitlan entre 1440 y 1469.
Durante el ciclo de conferencias “La arqueología hoy”, organizado por El Colegio Nacional, el director del Proyecto Templo Mayor (PTM), Leonardo López Luján, presentó los avances de investigación sobre las ofrendas 186, 187 y 189, localizadas en el Templo Mayor.
De acuerdo con los arqueólogos, estos tres depósitos rituales, sumados a otros previamente descubiertos —las ofrendas 18, 19 y 97—, confirman que seis tepetlacalli (cofres de piedra) fueron colocados en un mismo momento durante la etapa IVa del recinto sagrado, fechada entre 1440 y 1469. Esta fase corresponde al gobierno de Ilhuicamina, considerado el primer huei tlatoani que expandió el dominio mexica más allá de la Cuenca de México.
La hipótesis, planteada desde finales de la década de 1970 tras los hallazgos encabezados por Eduardo Matos Moctezuma y reforzada en 1991, quedó corroborada con el reciente descubrimiento de los tres depósitos restantes al este y sur de la pirámide principal, cerrando por primera vez un “círculo” ritual alrededor del basamento.
Logística colosal y simbolismo político
Con los seis tepetlacalli identificados, los especialistas determinaron que la ofrenda múltiple implicó una operación de gran escala. Tan solo las esculturas depositadas —de entre 600 y mil kilogramos— debieron trasladarse mediante cuerdas, palancas y rodillos de madera.
En total se han contabilizado 83 figurillas antropomorfas talladas en piedra verde, de estilo Mezcala, una presencia excepcional en el recinto sagrado. Según López Luján, esta abundancia no se repite en otras etapas constructivas del templo.
Los investigadores sostienen que las piezas habrían sido botines de guerra obtenidos tras las campañas de Motecuhzoma Ilhuicamina en Tlaxco y Tlaxmalac, señoríos sometidos entre 1447 y 1450 en lo que hoy es el norte del estado de Guerrero. La ceremonia de depósito, describió el arqueólogo, debió reunir a sacerdotes y fieles alrededor del Huei Teocalli para colocar esculturas, caracoles, conchas, semillas, copal, chapopote y restos de peces sierra en un acto de gran carga simbólica.
Conservación y hallazgos biológicos
La atención de los tres cofres descubiertos en 2023 representó un desafío técnico. En su interior se localizaron 43 esculturas (15 en la ofrenda 186, 15 en la 187 y 13 en la 189), además de más de 4 mil elementos malacológicos.
La jefa de Conservación del PTM, Adriana Sanromán Peyron, explicó que desde su hallazgo los tepetlacalli fueron protegidos de la luz solar y sometidos a condiciones controladas de humedad durante seis a ocho meses. La limpieza de las esculturas se realizó con hisopos para retirar sedimentos y se aplicaron fijativos naturales para estabilizar pigmentos rojos y blancos, añadidos por los mexicas para resignificar las piezas con atributos asociados a Tláloc.
En el análisis biológico, la especialista Belem Zúñiga Arellano identificó principalmente caracoles de las especies Nerita scabricosta y Hexaplex brassica, provenientes de las costas del Atlántico. Algunos ejemplares conservaron el periostraco, lo que sugiere que pudieron ser transportados vivos en contenedores con agua salada hasta la capital mexica.
Los integrantes del Proyecto Templo Mayor informaron que, tras los procesos de conservación, las ofrendas 186, 187 y 189 serán resguardadas en el Museo del Templo Mayor y quedarán disponibles para futuras investigaciones. Asimismo, se contempla organizar una exposición que reúna por primera vez las seis ofrendas, con el objetivo de ofrecer al público una visión integral de la compleja religiosidad tenochca del siglo XV.








