El presidente de China, Xi Jinping, felicitó a Donald Trump por su victoria en las elecciones presidenciales estadounidenses y pidió reforzar el diálogo entre ambas potencias para gestionar adecuadamente las diferencias, señalando que la comunidad internacional espera que «se respeten mutuamente y coexistan pacíficamente”.
La rivalidad entre Estados Unidos y China se ha intensificado desde que Trump fue elegido por primera vez, en 2016. Con el regreso del magnate a la Casa Blanca, los expertos dicen que las tensiones entre ambas partes podrían intensificarse aún más en los próximos años.
Chong Ja Ian, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Singapur, dijo a DW: «Aunque Trump puede estar menos inclinado hacia el conflicto militar, es bastante desconfiado en lo que respecta a China en otras áreas, e incluso alberga un cierto grado de hostilidad”.
«Probablemente habrá grandes cambios en la forma en que Estados Unidos se relaciona con el resto del mundo, incluyendo quizás en primer lugar a China”, dijo Ilaria Mazzocco, subdirectora de la Cátedra Trustee de Negocios y Economía China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Pekín, hacia una mayor desvinculación económica de EE. UU.
Si Trump cumple sus promesas de campaña, Pekín podría enfrentarse a un importante desafío: un arancel del 60% sobre todas las exportaciones chinas a EE. UU. Esta medida podría desestabilizar aún más la ya frágil economía china, que actualmente se enfrenta al aumento del desempleo juvenil, la debilidad del mercado inmobiliario y los problemas de deuda pública.
Un informe de análisis publicado a principios de este año por el banco suizo UBS indica que un arancel del 60% sobre las importaciones chinas podría reducir la expansión económica prevista de China hasta en 2,5 puntos porcentuales, es decir, la mitad del objetivo de crecimiento del país.
Fuente: DW








