Teherán, 27 de febrero de 2026.– Diversos gobiernos han comenzado a retirar personal diplomático, autorizar la salida de familiares o emitir alertas de viaje para sus ciudadanos en Irán y otros países de la región, ante el incremento de tensiones geopolíticas y el riesgo de una escalada militar en Medio Oriente.
El Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido confirmó la retirada temporal de parte de su personal en Irán, señalando que la medida responde a una evaluación de seguridad actualizada. La representación británica continuará operando de forma limitada y con servicios consulares restringidos. De manera paralela, el Departamento de Estado de Estados Unidos autorizó la salida de personal no esencial y familiares en sus representaciones diplomáticas en puntos estratégicos de la región, incluidos Líbano e Israel, como medida preventiva.
Gobiernos como los de Alemania, Polonia, Suecia, Finlandia y Serbia también han emitido recomendaciones para que sus ciudadanos eviten viajar a Irán o consideren abandonar el país mientras persista el actual entorno de incertidumbre. Las advertencias citan posibles riesgos derivados de un deterioro repentino de la situación de seguridad, incluyendo restricciones en vuelos comerciales y movilidad interna.
El contexto se enmarca en negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní, que han avanzado sin alcanzar un acuerdo definitivo. Persisten diferencias en torno al nivel de enriquecimiento de uranio, el levantamiento de sanciones económicas y los mecanismos de verificación internacional. Paralelamente, se ha reportado un incremento en el despliegue militar estadounidense en la región, lo que ha elevado la percepción de riesgo entre gobiernos occidentales.
Hasta el momento, las autoridades iraníes no han anunciado la expulsión formal de diplomáticos extranjeros. Las medidas adoptadas por distintos países responden a evaluaciones internas de seguridad y a protocolos preventivos ante un posible agravamiento del escenario regional.








