Bruna Ferreira, familiar de Karoline Leavitt —vocera de la Casa Blanca bajo el gobierno de Donald Trump—, fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en la ciudad de Revere, Massachusetts, en un operativo que ha generado polémica incluso dentro del círculo cercano al poder. Tras su arresto, Ferreira fue trasladada a un centro de detención en Luisiana, donde permanece bajo custodia federal mientras continúa su proceso migratorio.
De acuerdo con familiares, su hijo de 11 años quedó completamente incomunicado de su madre desde hace semanas, lo que ha encendido alarmas sobre el impacto que los procedimientos migratorios tienen en menores de edad y en familias mixtas. El caso ha tomado relevancia nacional al evidenciar que la estricta política migratoria estadounidense alcanza incluso a personas vinculadas a altos funcionarios, reabriendo el debate sobre la dureza y la aplicación de estas medidas en plena administración que defiende una línea más rígida en materia de inmigración.








